10/28/17

Dreams




Ella es una puerta
sueña con abrirse
Ella es una mosca
sueña con escapar
Ella es un holograma
sueña con el infinito 
Ella es una lágrima
sueña en la pared
Ella es un misterio
sueña con ser descubierta
Ella es la sombra del árbol
sueña con iluminarse
Ella quiere volar 
hoy lo ha soñado…

Texto y foto: C. K. Aldrey

Disertación desde un árbol mordido por los bichos



A veces
sólo eres un niño
escondido entre los pliegues
de las alabanzas

mientras crees ser el núcleo incandescente
das por cierto la irrealidad
duermes sobre rocas que imaginas blandas…
¿con qué madera has creado el barco
que navega sin timonel ni brújula?

Cuando abres el libro de la vida
apareces en la primera hoja
nada ni nadie te supera
lo que escribes es parábola maestra
tu verso es irrepetible
tu opinión exclusiva
tus diatribas perfectas
eres hermoso en todas las lunas
destructivo en todos los soles

¿quién en realidad?

¿escalera de espiral
péndulo detenido
cliché en blanco y negro
fiera enjaulada o caballo sin ataduras?

Eres
ausencia
engaño
perdón
culpa
perversidad
bondad
cuerpo vulnerable al calor y al frío   
suicida consustancial que el destino
transforma en polvo y ceniza…
¿o quizás una bola de fuego que se apaga
después de haber reencarnado
en todas las bestias que existen?

¿A dónde te diriges ángelmefisto
con tus alas blancas y tus pezuñas negras?
Híbrido que a veces apesta
y otras huele a sándalo o lavanda  … ¿qué haces con tus miedos?
¿de qué manera sostienes tu equilibrio?

Si tu poema a una isla tragada por el mar
fue aplaudido por corales melancólicos
de qué te sirve si ni siquiera recuerdas
con qué propósito recibiste el don
de la existencia.
La mano generosa del azar
desapareció de tu camino
al sediento niegas agua y pan al hambriento
techo a los que se extraviaron en la noche
ninguno de ellos sobrevive con palabras

La hierba se ausenta del cristal
y a tus ojos le nacen insectos
telarañas malditas que hablan en todos los idiomas
justificaciones que no tienen sentido
Te adueñaste del mundo
cuando su estrechez te asfixiaba
y los soldados de fuego clavaban sus ballonetas
en tu anatomía frágil

ahora vives un sueño que no te define 

no eres el mundo
no eres su núcleo

si profundizas
verás que eres algo más que una simple esfera
dando vueltas alrededor del sol
más que una constelación o una montaña
el beso a ti mismo es real
si el beso a otros es real
dime ¿de qué color es tu sangre?
todo lo que hay en ti está en quien miras y no ves
las mismas bacterias y dolencias
los mismos tormentos y goces
lo que cambia es lo que haces
la semilla que siembras el ácido de tus desaciertos la tiniebla de tus aberraciones la luz y las sombras de tu mirada el amor que enalteces el odio sin sentido que arrastras las mentiras que dices el daño consciente que infringes tus confusiones tu verdad tu egolatría exaltada

Cruzas el mar      invades territorios
pasa el tiempo y esa muchedumbre conquistada
es invasora y te despoja
la conquista es adictiva
una hemorragia sin control.

Todos los días mueren los pájaros
todos los días asesinan a los delfines
todos los días se esfuma un poco de ese mundo
en el que respiran y sangran delfines y pájaros

pero tú te sientes inmenso
imperecedero
agradecido de ti mismo
amado por ti mismo
y en el fondo
tan solitario como una estrella muerta
tan vulnerable como un velamen contra el viento
tan pequeño que la distancia te hace invisible
Desvías la mirada para no ver
le huyes al remordimiento y a la ponzoña del aire sucio
la mano extendida no tiene rostro
la mano en tu hombro no tiene rostro
está ciega tu contemplación
está vacía

porque estás en ti
sólo en ti…
el cielo no existe
cuando cierras los ojos
menos aún
cuando los abres.

Foto y poema: C. K. Aldrey 

Quieres ser eterno como el vacío



La lluvia
detrás de los cristales
el viento
que la empuja con violencia…
¿quién se adueña de la vida
en ese instante temerario?

Tú hablas de la fuerza indetenible
quieres ser eterno como el vacío
existir mientras el dolor
no sea puerto asediado

Miramos juntos ese espacio
detrás del ventanal
tan caótico y sobrecogedor
que arrastra la incertidumbre
al oscuro destino de las cañerías
y regresamos
al primer secreto

Te digo que el tiempo es súbito
y me miras con los ojos entornados
piensas en los límites de relojes y esperas
en el parque solitario donde la noche te besó.

La lluvia golpea
cada vez más blanca  y salvaje
cae
asesina a los pequeños pájaros
y nos devuelve
a donde nunca muere el pasado.


C. K. Aldrey | 8-1-17
Foto: c.k.a.

10/14/17

Extraño



“Ante mí, lentamente, la callada memoria
despliega su largo pergamino…”
-Alexander Pushkin-

Extraño
el otoño del Loire
su silencio
de hojas bermejas.

A orillas del río
besé la calma
me arrodillé para lamer
las piedras
y enterré memorias
a los pies de un árbol.

¡Cuántos años recordando
el frío en las mejillas
los caminos crujientes del valle
con sus Châteaus vacíos
los secretos escondidos
detrás de portones y capillas!   

Bajo ese otoño
sentí los labios del delirio
volar de rama en rama
las campanadas de Saint Florentin
y el sonido extraño
de las garzas reales
la soledad de soledades
desvistiendo las horas
como si fueran cortesanas
riendo en los jardines.

Extraño
los árboles desnudos
del Loire
su belleza
efímera…


Poema y foto: C. K. Aldrey

6/30/17

Vacío




Un día el sueño se despertó
y descubrió el vacío
Nada existía
Nada existía
Donde hubo casas fue el vacío
donde las verjas pura inexistencia
Del parque habían deaparecido
los bancos la fuente los pájaros la gente
flores árboles estatuas bicicletas
en su lugar el vacío
terco transparente –mejor dicho: vacante
como la habitación de un motel
de mala muerte
Una boca sin saliva ni lengua
abría su oquedad
no palabras no maldiciones no gemidos
pero silencio en pedazos de nada
alguna que otra nube de éter
murmullos muy quedos
que salpicaban de vacío la vaciedad
una vaciedad agotada
un agotamiento vacío
El sueño
entonces
decidió
dormirse. 


C. K. Aldrey | 06-2017
Imagen: c.k.a. 

Los gatos de Overtown




En Overtown hay una calle donde alimentan a los gatos
por media cuadra alguien echa comida seca
y luego por encima otra que es húmeda.
La hilera de esperanza parece una línea de tren
que se va perdiendo en el horizonte
donde las guitarras golpean 
y las armónicas desentierran el pasado.
Los portales tienen el color sepia de otros tiempos
allí los ancianos cuentan episodios
de cuando corrían detrás de los trenes
huyendo del crudo verano en las plantaciones
con los bolsillos vacíos 
y el alma rebosante de blues...
take a little teasing brown mama… just to pacify my soul
Lord I don't feel welcome… eee no place I go…*

Nunca he logrado verle el rostro a quien cada día
se apiada de esos gatos callejeros
y agradece al destino el no tener una conciencia de piedra
sino de manantial inagotable
con sus lirios cabizbajos bañados por filantropías
sus clamores lejanos que la brisa describe
en abismales pentagramas
con esa mixtura mágica de voces y maullidos
huidas y versos coagulados
rostros prisioneros y pies sangrantes
rieles que sostienen la carga de grilletes antiguos.

Los gatos de Overtown saltan de los techos
al llamado de las ofrendas
que alivian heridas y consuelan su orfandad…
son como deidades que la vida eterniza
con la mirada perdida en las alas entrañables de un ángel...

C. K. Aldrey | 06-30-17

Photo by Devian
*Milk Cow Blues by Arnold Kokomo

Siesta




















(I)
Pero esa puerta
que te hace invisible
sólo cruje para dejar entrar
una esperanza de siesta
mojada por tus ojos.

(2)
Quiero entrar limpia
al templo de tus ojos
sin caminos torcidos
ni palomas muertas.



Foto y textos: C. K. Aldrey  ©  2014

6/16/17

HAIKUS





No es el azul
lo que define al mar
es su gemido…

En el camino
los puentes no detienen  
las luciérnagas.

Son los cantares
bajo la superficie
viejas quimeras.


C. K. Aldrey ©

Photo: Key West Highway, by c.k.a.

6/12/17

En esta especie de buhardilla



En esta especie de buhardilla
en la que de vez en cuando
las arañas construyen sofisticadas trampas
sueña lo que ha existido.
La ventana es alivio cotidiano
la noche con sus estrellas muertas ilusión de existencia.

Los clásicos te enseñaron a mirar más allá
se sentaron contigo en la glorieta de Quevedo
para descubrir el paso de los hombres sobre la nieve fugaz.
El sol te dijo una mañana de pereza
déjate llevar por la intuición y píntame.
Las aves nocturnas te demostraron que la vida es sólo un suspiro
mientras bailaban desnudas y cantaban himnos del antiguo Bharat.

¡Te hacías tantas preguntas! 
Todo lo que descubriste fue gracias al goteo de la lluvia
que a través del tiempo te fue abriendo los ojos.
¡Y ha sido tan fulminante lo que has sentido
tan intensos el dolor la risa el sexo el miedo!

Hoy buscas nubes en llamas
que deshielan tu sombra.

C. K. Aldrey, 2017
Foto: c.k.a.


6/5/17

Hambre




Hambre  


Caminar calle abajo mirar al cielo
sus nubes blancas y presagios
sentir hambre cada vez que paso
y el aroma a pan fresco y café con leche se desborda.
El color mojado del guacamole salta por la ventana de una taquería
me arrastra a la mesa que está en un rincón
solitaria y cubierta con el típico mantel mexicano.
Espero con impaciencia a que venga la camarera
frente a mí hay una señora que me dice ‘ya viene no se preocupe’ 
la observo tiene mirada de exploradora
de esas que entran al alma forzando la puerta
me la imagino con una ganzúa calando la intimidad.
En este mundo de piñatas y tribus en disputa ella es una isla
pequeñita y rodeada por arrecifes
habla sola está sola se siente sola
‘la crueldad humana es la máxima expresión de su decadencia’
le comenta al espejo
entiendo lo que quiso decir
somos bichitos roedores
tragamos con ansia viciosa
nuestro ánimo destrutivo es incansable
¡qué importa el bosque el mar o el firmamento!
nos tragamos absolutamente todo y no paramos nunca
no paramos nunca
no paramos nunca
chirriiiiirrrr chirriiiiiirrrrrrrrr chaca chaca chaca
veo los caminos rebosantes de virutas
y recuerdo a Tania cuando bromeaba en la beca  
huye-ye huye que te cojo huye-ye huye que te muerdo.
Bichitos con boquitas de hierro y lenguas hirvientes
sabor a hiel y hojas rancias
pistolas en el equipaje y sangre en los talones
kamikazes burlones y exacerbados
que apuntan al éter para sobrellevar la asfixia.
Bichitos que envejecen presurosos
y versifican con la luz apagada
porque el esplendor los ciega
bichitos agresivos con sus bordes aserrados y esperanzas perdidas…
‘dime ¿eres uno de esos bichitos desgraciados?’
le digo a la señora a boca de jarro.
Ella se me queda mirando circunspecta y me contesta
‘no respires los que respiran mucho se convierten en esclavos
el convencionalismo y la arrogancia enferman’
los comensales nos miran con asombro pensando que estamos desquiciadas
la camarera viene montada en patines y me pregunta si me siento bien
le digo que tengo hambre
entonces toma mi orden sonriéndole a la propina del mediodía
guacamole nachos con salsa y frijoles refritos agua de tamarindo
en lo que llega la comida el oasis se llena de bereberes
té de menta dulce camellos turbantes dátiles alfombras mágicas
el genio de la lámpara está en su apogeo
y me ha lanzado al desierto de Zagora donde alguna vez amé sin miedo.
Cuando empiezo a comer desaparecen las visiones
y la señora se pasa la lengua por los labios
entonces me pregunto ‘¿de dónde la conozco?’
el pelo blanco la punta de la nariz desviada los párpados caídos
los ojos cansados y sedientos la piel muy blanca y pecosa
levanto el brazo y ella también lo hace
hago una mueca y ella también la hace
imita todo lo que hago todo lo que digo
al parecer se burla
su ironía huele a cilantro y jalapeño
se le queda mirando a una diva de caderas espectaculares
que camina en plan ostentación
‘es maravilloso sentirse ufana como una sirena homérica 
y que todas las pupilas den vueltas a tu alrededor’
me dice con picardía de vieja hambrienta.
‘Ahhhhhh -pienso mientras la escucho-
¡cuánta vida apoyada en el bordón achacoso!’
Terminamos de comer a la misma vez
nos levantamos y salimos del local al unísono
me sigue calle arriba como una sombra.
Cuando llego a la casa y abro la verja la invito a pasar.
Los bichitos están por todas partes
celebran el invierno veraniego mientras roen y se tragan todo… 
absolutamente todo.


C. K. Aldrey | De su libro inédito "Luna Roja"
Foto: c.k.a.